Este año no está sido, al igual que el pasado, nada fructífero para el blog, pero hoy quiero contaros algo que muy probablemente va a cambiar muchas cosas a partir de ahora. Acompañadme a descubrirlo.

NaNoWriMo 2017: un antes y un después

Este año decidí que iba a participar en el NaNoWriMo bastantes meses antes, diría que cerca del verano ya rondaba la idea por mi cabeza. Este año, a diferencia de otros, tenía una historia que quería escribir, que me estaba costando empezar, pero que quería sacar de mi cabeza. El NaNo parecía la ocasión perfecta para ponerse a ello en serio.

Llevaba mucho tiempo sin escribir, mucho más del que me gustaría admitir, y ni siquiera me planteaba, a corto plazo, ponerme a escribir una novela. Pero, con todo, la idea de participar en el NaNoWriMo me sobrevolaba la cabeza como cada año. Salvo el año pasado, que ni siquiera lo llegué a empezar, aunque sí que lo pensé, creo que habré participado desde 2012 y no había conseguido terminar. O lo dejaba a la semana de comenzar, o no pasaba de 10 mil palabras o, directamente, lo abandonaba sin mas. Siempre había una falta total de constancia en mi forma de hacer las cosas. Así que este año me brindaba la oportunidad de cambiar todo eso.

La importancia del espacio de trabajo

Virginia Woolf tenía mucha razón cuando hablaba de esa habitación propia para la mujer en su famoso ensayo. Y es que es muy importante tener un lugar donde trabajar a gusto, sin distracciones y en el que nos resulte más fácil concentrarnos, tanto a hombres como mujeres. A lo largo de todo el NaNoWriMo he ido alternando mi espacio de trabajo en dos estancias: el salón de la casa y mi estudio, una habitación que preparé para poder estudiar sin distracciones (algo necesario cuando se estudia mucho en casa). El simple hecho de tener estos espacios ha significado mucho. Cada noche, momento que he consagrado desde principios de este mes a la escritura, me iba al estudio o me quedaba en mi escritorio del salón para escribir, dependiendo de si mi novio esa noche iba a jugar con sus compañeros o no. Sabía que necesitaba estar tranquila y sola para poder crear, para poder concentrarme y sacar a la escritora que llevo dentro. Me ponía algo de música (os hablaré más abajo de eso) y me ponía a escribir. Conseguía concentrarme y no me distraía porque no había nada que lo hiciera, lo que se ha traducido en que disfrutaba de la experiencia y fuera muy productiva.

Las herramientas

En este apartado me voy a referir a herramientas digitales (concretamente, una aplicación para Android y un procesador de textos web), por un lado, y herramientas físicas (ordenadores y cuaderno). Vamos con las digitales.

Writeometer y Calmly Writer

Hace ya algún tiempo, diría que un par de años, aunque no estoy segura de ello, empecé a usar (o intentar usar) una aplicación para móvil que medía el progreso de los proyectos, las sesiones de escritura y te permitía ver las estadísticas de los proyectos, cosa que siempre es interesante. Me estoy refiriendo a Writeometer. Como mi constancia había sido nula, nunca había llegado a hacer gran cosa con esta aplicación, aunque me encantaba su funcionamiento. La veía una fuente de motivación muy grande. Este NaNoWriMo decidí usarla. Una de las cosas que más me han ayudado a completar mi proyecto ha sido su temporizador. Tener delante una cuenta atrás, viendo como pasan los minutos, hace que te concentres mejor, o al menos eso es lo que me pasa a mí. Cada 25 minutos eran una contrarreloj de escritura que podía ser muy fructífera. Me gustaba ver el número de palabras al final de cada sesión. ¡Era muy gratificante! Y las guayabas (‘moneda’ que te dan por cada 25 minutos de trabajo – esto se puede personalizar) te permitían también recompensarte. Ese sistema de recompensas, junto con el progreso, han sido muy motivadores a la hora de escribir cada día y mantener la constancia y la disciplina. Creo que Writeometer es una aplicación que voy a usar en mis proyectos futuros porque realmente me ha servido de mucho y estoy muy contenta con los resultados.

Otra cosita que he usado durante todo el mes ha sido Calmly Writer en su versión online (web). Necesitaba algo (llamémoslo equis) para poder escribir en el ordenador de sobremesa y en el portátil, que me hiciera copias de seguridad y me dejara guardarlo fuera, por si necesitaba abrir el archivo en otro sitio. Hace unos meses (bastantes, diría que un año) mi novio me pasó un artículo de Genbeta sobre editores de textos minimalistas para escribir sin distracciones. El Word creo que no llena al escritor. No es bonito ni agradable, hay demasiados iconos y ventanitas y, al final, te distraes. Probé algunos (Draft me gustó bastante y también Focus Writer), pero el que me conquistó fue Calmly Writer. Si lo que quieres es escribir sin más, Calmly Writer es una maravilla. Mi novela, claro está, no tiene formato (ni he puesto negritas, ni títulos ni nada de nada, es texto plano) porque, sinceramente, no quería complicarme la vida con eso. Quería centrarme en lo importante: escribir.

De este editor de texto me gustan varias cosas:

  1. Es muy, muy limpio y sencillo. No necesitas nada, solo escribir.
  2. Se puede personalizar, que siempre es algo a tener en cuenta.
  3. Hace copia de seguridad en el equipo que estás utilizando, se puede guardar también en Google Drive y te lo puedes bajar al ordenador en diferentes formatos (¿se puede pedir algo más?).
  4. Esto está muy ligado a lo anterior: te permite trabajar desde cualquier equipo, solo necesitas recuperar el archivo previamente guardado.
  5. Cuenta las palabras (importante para el NaNoWriMo), los caracteres y, algo muy curioso, el tiempo de lectura.

Como veis, me encanta. Me ha hecho avanzar muchísimo, me parece muy versátil y una herramienta muy, muy útil para trabajar sin distracciones. Os la recomiendo.

Los ordenadores: sobremesa y portátil

Cuando hablamos de escribir en grandes cantidades, el ordenador es siempre nuestro mejor aliado, ya que disponemos de muchas herramientas digitales que nos facilitan el trabajo (por ejemplo, los editores y procesadores de texto). En mi caso, tengo dos equipos, mi ordenador de sobremesa, que es el que suelo usar en los ratos de ocio, y mi portátil (un bonito Lenovo Yoga Book), que es el que utilizo para cosas de la UNED, trabajos y demás. Tanto uno como otro han sido muy útiles y necesarios durante el mes de noviembre. Al tener diferentes espacios de trabajo con equipos distintos, la monotonía no se daba, cosa que se agradece. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, pero los dos me han hecho avanzar mucho, centrarme en lo importante y alejarme de las distracciones.

El cuaderno: reflexiones, progresos e ideas

Si hay algo que no hago y debería hacer más es escribir en papel. Hace unos meses me regaló mi novio un cuaderno de Juego de Tronos y lo estoy utilizando para escribir mis reflexiones. Antes del NaNo me vino muy bien para tener una idea general de cómo quería que se desarrollara la historia. Durante el mismo, me ha servido para evaluar progresos, aclarar ideas y, sobre todo, para darme cuenta de lo importante que es escribir cuando estamos ante un bloqueo. Cuando llevaba apenas diez días, estaba completamente bloqueada y no sabía cómo seguir. Cogí el cuaderno, vertí lo que llevaba dentro y me puse a escribir de nuevo sobre la historia. No fue una gran sesión, pero el bloqueo se fue. Ha sido algo que me ha hecho aprender que sólo trabajando podemos llegar a alcanzar lo que queremos. Lo demás son cuentos.

No sin mi música

Siempre que escribo, me gusta hacerlo con música, pero soy muy especial para eso. Normalmente, escucho grupos de rock, heavy metal, nu metal, incluso rap últimamente. Son los reyes de mis listas de reproducción para el gimnasio, dar un paseo, salir a comprar o cualquier cosa que no implique tener que leer o concentrarme mucho. Pero necesito tener música para concentrarme mejor escribiendo.

Me gusta el jazz, me encanta. Es una de las músicas que más me inspiran. Muchas de las escenas de mi novela se han visto alteradas por la canción que estaba sonando en ese momento. O han salido más fluidas, o han cambiado radicalmente o, incluso, se han quedado paralizadas. Esta es la playlist que he usado casi durante todo el NaNoWriMo: Late Night Jazz. Es una música suave, instrumental (algo muy importante para mi concentración) y bastante variada.

Constancia y disciplina: dos básicos para llegar al éxito

Durante todo el artículo os he expuesto qué he hecho para terminar este NaNoWriMo, las herramientas que he utilizado y demás, pero hay algo que hay que tener siempre muy presente: la constancia y la disciplina. Como ya os dije al comienzo de la entrada, era algo que siempre me había faltado en los noviembres anteriores, pero este año me había propuesto no dejarlo, aunque unos días escribiera menos. El resultado ha sido que tan solo he dejado tres días en blanco de los 29 días que he necesitado para terminar mi historia. Y os voy a explicar por qué fueron esos días. El primero de ellos fue porque estaba realmente cansada y no tenía ganas de escribir (7 de noviembre). El siguiente fue porque tenía bloqueo mental, no sabía como continuar (11 de noviembre). El último fue el día de Acción de Gracias, que estuve celebrándolo con unos amigos (24 de noviembre). A diferencia de otros años, he ido avanzando poco a poco, dedicando entre 25 minutos y varias horas (la media estaba entre 50 a 90 minutos por días) a escribir. Como en todo, había días mejores y días peores, pero todos suman. Es algo que nos enseña el NaNoWriMo: si eres contante, paciente y disciplinado, llegarás a las 50 mil palabras. Si te lo tomas como un sprint, y no como una carrera de fondo, el fracaso está asegurado.

Mi primera novela

Creo que desde que escribo (desde hace más de diez años que empecé tímidamente por los lares literarios), mi sueño siempre había sido escribir (y terminar) mi primera novela. Me ha costado mucho, muchísimo, pero al fin puedo decir que he escrito una novela y que estoy muy orgullosa de mi misma, porque este es el primer paso hacia una carrera que espero sea muy larga.

Como es obvio, no será la mejor novela del mundo, no será algo trascendental, pero es MI novela y eso le confiere un valor para mí. Significa que me he esforzado, que he trabajado mucho y que le he puesto empeño hasta terminarla. Es un paso enorme para mí, un paso histórico y, precisamente por eso, quería compartirlo por aquí.


En otro orden de cosas, al margen ya del NaNoWriMo de este año, quería informaros de que voy a volver a actualizar el blog para llenarlo de contenido. He tenido dos años muy malos en ese aspecto, en los que he abandonado prácticamente esta página, y, con el tirón del NaNo, quiero aprovechar para comprometerme a escribir aquí también, porque siento que tengo muchas cosas que compartir y no lo hago. Así que os comento que tendréis entrada en el blog todos los viernes a partir de ahora, que informaré también por Instagram para que no os perdáis nada (seguramente lo ponga por Stories y comente algo en la foto que suelo subir diariamente). La temática va a ser más o menos la que he seguido siempre: parte literaria, con cosas de vida sana y reseñas de libros, películas y series. No sé si seguiré haciendo reviews de productos extranjeros (me encantan, la verdad, para qué vamos a mentir) porque quiero cambiar de hábitos de cara a 2018 (haré una entrada con los propósitos para el año que viene bastante extensa, espero) y casi todo lo que encuentro son dulces y refrescos, aunque una vez al año no hace daño, pero, en fin, todo se andará. Estoy abierta a sugerencias, que me podéis hacer tanto en comentarios en esta misma entrada como en el formulario de contacto, a mi email o por Instagram.

Creo que eso es todo lo que os quería contar. Nos leemos, guerreros.