Categoría : Proyectos

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Este año no está sido, al igual que el pasado, nada fructífero para el blog, pero hoy quiero contaros algo que muy probablemente va a cambiar muchas cosas a partir de ahora. Acompañadme a descubrirlo.

Después de mucho tiempo abandonados, os traigo algunas noticias para abrir boca en este comienzo de mes. Desde principios de junio, estuve dándole vueltas a la idea de participar en el Camp NaNoWriMo de julio. Siento la necesidad y las ganas de escribir porque hace tiempo que no lo hago, pero, no obstante, no venía ninguna idea a mi cabeza como para ponerme a dar rienda suelta a mi vena literaria. Hace casi una semana, cuando casi toda esperanza estaba perdida por la cercanía del comienzo, llegó a mí la visión que me hacía falta para tener algo por lo que comenzar. Está naciendo una historia y sé que el proceso de creación va a ser bastante largo.

Decidida, pues, a participar en este evento literario, me encuentro un poco desubicada, ya que la idea está bastante verde y no sé si conseguiré sacar mucho fruto de ella. No obstante, quiero que me sirva como un primer acercamiento al mundo que quiero construir, que, muy probablemente, será el mismo que utilice para participar en el NaNoWriMo de este año. Voy a ir poco a poco porque no tengo una estructura fijada y cada cosa será más producto de la improvisación que de un proyecto destinado a un fin. Tengo algunas cosas muy claras, por supuesto, pero otras vendrán sobre la marca.

Querría extenderme más, pero parece que hoy no me acompaña la elocuencia. Sin embargo, espero poder traer noticias pronto sobre mi participación en este evento, además de nuevas entradas para el blog, que sé que hacen falta.

La ilusión por las cosas a veces no es suficiente para poder hacerlas. Nunca sabemos lo que nos va a venir encima, si el tiempo dará más de sí o tendremos posibilidades de hacer lo que queremos. Algo así ha pasado en mi caso.

Llevo ilusionada y motivada con el NaNo desde septiembre, con unas ganas de escribir inmensas, pero hoy, cinco de noviembre, todavía no tengo ni una palabra escrita, y creo que andar cerca de las diez mil. Las circunstancias mandan y lo que mandan es que no he tenido tiempo ni de respirar la última semana. Claro ejemplo de ello es que ni siquiera tengo el blog al día, como se puede comprobar. Entre unas cosas y otras, no he dispuesto ni del tiempo mínimo para poder sacar un rato para el blog y mucho menos para el NaNo. Eso me tiene un poco desquiciada, sinceramente. Con las ganas que tengo de escribir y no poder sacar ni un solo hueco, me pone de los nervios. Espero, y de verdad lo digo, tener un rato cada día para comenzar la historia. Porque estar sin una palabra a estas alturas, es un sacrilegio.

Por otro lado, esta larga ausencia se debe a ocupaciones varias, como intentar montar una pseudo-oficina en casa. Mi novio necesitaba una mesa para poder trabajar bien en casa y, claro, tocó ir a Ikea, el paraíso de los muebles, elegir una mesa, unas sillas, complementos varios… Y luego… ¡¡Montarlo!! Después, una vez que todo estaba bien, había que colocar más cosas, como enfuches y cables varios para que estuviera todo cerca y, además, los gatos no lo destrozaran todo. Eso significa tiempo y más tiempo invertido en cuadrarlo todo. En fin, han sido tantas cosas desde el jueves por la tarde hasta hoy que no sé si podría explicarlo mejor, porque hay cosas que se me han olvidado o no he puesto.

Espero poder venir dentro de un par de días y decir que llevo veinte mil palabras, tener un subidón de motivación y seguir hacia adelante con este proyecto literario.

Bueno, faltan ya muy poquitos días para que empecemos el NaNo de este año y hay que dar ya las últimas pinceladas al planteamiento de la historia. Poco a poco se irán pasando los días y nos encontraremos con el resultado de nuestro trabajo. Que esté bien hecho depende de la organización previa, de todos estos días que hemos tenido para prepararlo.

El año pasado también participé en el NaNo, pero de manera tan precipitada, quizás, que la historia se escapó a mi control y acabé escribiendo algo que no tenía planeado, dejando la historia casi por imposible cuando llevaba más de treinta y cinco mil palabras. Este año creo que está todo algo más elaborado, sobre todo con respecto a la parte de la trama y los personajes. El problema más grande lo tengo con el narrador, cosa que ya comenté no hace demasiado tiempo. Y es más culpa de deformación profesional que un problema de escritora aficionada. Me gusta innovar, me gusta hacer las cosas difícil, me gusta poner mi toque personal en lo que escribo y eso hace que me lo piense todo demasiado.

Por lo demás, aparte de cambios menores (nombres de personajes y poco más), creo que lo tengo todo listo para comenzar. ¡NaNoWriMo, allá vamos!

Llevo ya algo más de una semana que no progreso nada con el NaNo. La historia se me ha quedado ahí, medio colgada con el narrador, y no soy capaz de sacar tiempo para echarle un rato. Cada día está más cerca el momento en el que me tendré que poner a escribir las 50 mil palabras y todavía no tengo claro el enfoque que le quiero dar a la trama.

Porque parece que novelar es sencillo, pero es harto complicado cuando tú misma te complicas las cosas. Es deformación profesional. Demasiadas teorías literarias en la cabeza es lo que tiene, que quieras innovar o salirte de la norma sin tener una idea exacta de lo que quieres. Pero sabes lo que quieres transmitir. He ahí la cuestión. Si tenemos algo que contar, qué importa cómo lo hagamos. Las formas lo son todo, en ciertos aspectos.

Supongo que es otro parón antes de comenzar la carrera. Nunca está de más pararse a reflexionar (como ya hicieran Petrarca y Garcilaso) para ver cómo hemos llegado a este punto y cómo podemos continuar. Confío en que echándole unas cuantas horas más, el problema quede resuelto y la próxima vez que venga a hablar del NaNo, será para contar buenas noticias.

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