Había algo más detrás de aquella mirada, había mucho más de lo que sus palabras me decían. Al otro lado de aquel iris azul se escondía el temor, el horror a ser descubierta por alguien, a que me diera cuenta de sus mentiras. Apartaba la vista cuando mis ojos se posaban en los suyos. Huía de mí, me esquivaba cuando trataba de acercarme a ella de la forma que fuera. Quería descubrir por qué esos preciosos ojos me estaban gritando pidiendo auxilio mientras que sus gestos me hacían retroceder cuando avanzaba un poco.

Y al fin me miró directamente. En aquel momento, concluyeron todos los elementos para que la persona que yo conocía hasta aquel entonces desapareciera y me dejara ver a la auténtica mujer que escondía en su interior.

Estábamos cenando en mi casa, los dos solos, como acostumbrábamos a hacer cada viernes desde hacía un par de meses. Yo preparaba la cena y ella venía a mi casa cuando salía del trabajo. Agotada y exhausta del ajetreo diario, caía rendida en el sofá cuando llegaba. Entonces me acercaba a ella con un refresco y un bol de patatas fritas. Nos sentábamos juntos a ver nuestra serie favorita y luego cenábamos. Vino, velas y la receta estrella que me inventara cada semana. Aquella noche fue diferente. Apenas había tenido tiempo para ir a comprar y solo tenía unas hamburguesas en el congelador. No había bollos de sésamo, así que las coloqué en pan de semillas y traté de hacerlas parecer diferente con las salsas y las verduras. Al colocar el plato sobre la mesa, me miró, sonrió y bajó la mirada. Me senté y clavé mis ojos en ella. Las lágrimas corrían por sus mejillas maquilladas, llevando consigo la pintura. El leve sollozo se convirtió, cuando me levanté y me acerqué, en un largo y profundo llanto lleno de tristeza.Eye

-No sabía cómo decírtelo… Pero ya no puedo aguantar más. Yo… Estoy enferma…

Decía la verdad, su mirada me lo decía, sus gestos me lo decían. Ya hacía tiempo que la había notado más frágil que de costumbre, pero no había querido reconocérmelo. Había visto sus momentos de debilidad, ese quejido con el que hacía ciertas cosas, su ánimo, su color de piel y aquellos ojos que había perdido su brillo… Y se me presentó valiente y cobarde a la vez, como el temeroso rayo de luz que entra por la ventana y se topa con la cortina, intentando traspasarla e iluminando tenuemente la estancia. Pero, sobre todo, vi su fragilidad, su timidez, su impotencia y un atisbo de esperanza. Quería que la ayudara, eso era lo que pedían sus ojos. Cogí su mano, la miré a los ojos y le susurré al oído «Estoy aquí».

Hola de nuevo, mis queridos guerreros.

Hoy os traigo una recetita que, aunque es alta en calorías (alrededor de unas 250kcal por ración), es muy saludable y energética. Si vais a hacer una ruta larga en bici, por ejemplo, o cualquier otro tipo de ejercicio de cardio de manera prolongada, estas tortitas serán el combustible ideal para vuestro cuerpo.

Ingredientes:

  • 150gr de copos de avena
  • 200ml de leche desnatada
  • 2 huevos
  • Un plátano maduro
  • Edulcorante (al gusto)
  • Una pizca de levadura
  • Un poco de aceite (una gotita para untar la sartén)

Elaboración:

  1. Molemos los copos de avena con la batidora hasta que quede como si fuera harina. Si quedan copos sin triturar, no os preocupéis, es algo normal.
  2. Añadimos a la avena el plátano troceado, la leche, los huevos, el edulcorante y la levadura. Si queremos darle otro sabor, podemos añadir un poco de canela o vainilla.
  3. Batimos de nuevo todo con la batidora hasta que nos quede una mezcla homogénea.Tortitas de avena y plátano
  4. Con un poco de aceite, pintamos o extendemos por la superficie de una sartén pequeña. A continuación, dejamos que la sartén se caliente.
  5. Cuando esté lista, echamos la mezcla en la sartén y dejamos un par de minutos por cada lado.
  6. Una vez que estén hechas las tortitas, podemos acompañarlas con sirope, mermelada o fruta, por ejemplo.

Hola de nuevo, mis queridos guerreros.

Hace unos días estuve leyendo el blog de una amiga y comentaba algo acerca de una sequía literaria que ha pasado durante el mes de agosto por diferentes motivos. Comentaba que tenía ganas de escribir y que no estaba segura de si participaría en el NaNoWriMo por los estudios, pero que, aun así, sentía la necesidad de hacer brotar de su pluma una gran cantidad de palabras. Pensando en esto, en las ganas de escribir, en el NaNo y en la inmensa sequía que me asola desde hace ya unos 8 o 9 meses, tengo ganas de preparar una de esas historias que están olvidadas en el cajón del escritorio y escribirla durante el NaNo, para volver a empaparme de la maravillosa sensación que me da crear un mundo propio.

Pero parece que siempre hay excusas para no moverse. Parece que siempre hay algo mayor y más absorbente que no me deja seguir con ese camino, que no me deja avanzar. Estoy estancada en un punto del que no consigo salir. Hace tiempo que no me pongo a escribir con ganas, con ilusión. Cuando escribo alguna cosa, apenas es un trazo en un papel que no llegará a ningún sitio. Quisiera volver a mi antiguo hábiNaNoWriMo2014to de producción. Aunque sean un par de relatos cortos a la semana, pero, al menos, eso me serviría para arrancarme con algún otro proyecto.

No quiero seguir lamentando eso, porque soy yo misma quien lo ha terminado provocando. No puedo mirar hacia otro lado y echarle la culpa a los estudios, al ejercicio o a cualquier otra cosa que esté a mi alrededor y consiga captar mi atención. Si no escribo es porque no quiero, porque tiempo tengo de sobra y la imaginación es una fuente inagotable de imágenes. Si no escribo es porque me da miedo el papel en blanco, porque hace demasiado tiempo que no me enfrento a él. Si no escribo es porque es más fácil poner excusas que teclear. Si no escribo…

Pero septiembre está para empezar de nuevo, para hacer borrón y cuenta nueva, para desempolvar los viejos personajes olvidados en el cajón. Porque ya es hora de romper con esa monotonía, con esa falta de ganas, con esa sequía. Porque todos necesitamos un empujón y yo ya he recibido el mío. Próxima parada:

NaNoWriMo

Hola de nuevo, mis queridos guerreros.

Os traigo una receta ligerita ahora que se acerca el fin de semana y a todos nos entra ganas de dulce. Para matar ese gusanillo, os traigo una crema de cacao baja en calorías y que está deliciosa. Id apuntando los ingredientes.

Ingredientes:

  • 90gr de queso batido o quark desnatado (unas 2 cucharadas soperas)
  • 35gr de cacao desgrasado (unas 3 cucharadas)
  • 10gr de almendras (opcional)
  • Edulcorante al gusto

Elaboración:

  1. En un recipiente, echamos el queso, el cacao y el edulcorante. Empezamos a remover.
  2. Cuando tengamos una crema uniforme y más o menos mate (dependiendo del cacao, quedará de una u otra forma, pero lo importante es que esté todo bien mezclado), reservamos.
  3. Rallamos las almendras y las añadimos a la crema.
  4. Volvemos a mezclarlo todo bien y lo colocamos en un bote con tapa para poder guardarlo en el frigorífico.

Os quedará una crema espesa, similar a una nutella o una nocilla, aunque el sabor es distinto.

NutelaCasera

Ingredientes y resultado final

La información nutricional por cada 100gr de esta crema, usando los productos indicados, es la siguiente:

Calorías Carbohidratos Grasas Proteínas Sodio Azúcar
171 kcal 22 g 5 g 9 g 1 mg 17 g

 

Como podéis ver, no tiene muchas calorías. En comparación con la nutella o la nocilla industriales (544kcal por cada 100gr de cada una), tiene cerca de un 70% menos de calorías, por no hablar de los conservantes, aditivos y demás productos que les echan. Como añadido, al ser casera, la puedes hacer a tu gusto, añadiendo diferentes frutos secos, cambiando el tipo de cacao o utilizando diferentes quesos.

Para mí, que soy una golosa, esta crema de cacao es una bendición. Con tostadas o tortitas (os traeré alguna que otra receta de estas en breve), está deliciosa y es un gusto que me puedo permitir saliendo que estoy cuidando mi cuerpo. Espero que la probéis y me comentéis si os ha gustado.

Hola de nuevo, queridos guerreros. Hoy os traigo mi primer contacto (no exactamente) con la carretera.

Desde hace unos meses, vengo practicando ciclismo. Empecé picando a mi novio con la cosa de que le hacía ahorrar el combustible de la moto, que tenía menos averías y que le haría ponerse en forma y acabamos los dos con unas bicis de carreteras normalitas para ir tomando contacto con el asfalto. Mi bici es una Mizani Aero 100 Road Bike. Para ser una bici de carretera para mujer, es bastante económica. Funciona muy bien. Los neumáticos agarran bastante bien, no son malos. El cambio Shimano va estupendamente. Vamos, básicamente, estoy encantada con ella.SalidaBici01

Ayer nos llegaron los cascos que habíamos pedido a Amazon, que son producto oficial de Le Tour de France, y ya estaba con ganas de salir a comerme la carretera. No pudo ser porque tenía mi nene dentista y nos quedamos con las ganas. ¡Pero hoy ya no había más excusa! Casco, guantes, camiseta y culotte enfundados. Let’s go! Hemos cogido dirección a Torre del Mar (Málaga) por la carretera nacional. Al llegar a un punto, no estábamos demasiado seguros de que se pudiera continuar por la carretera, así que nos metimos por el ladito de la playa. Continuamos por el paseo marítimo hasta que se acaba. La foto es de unos túneles que hay en el «segundo tramo», por así decirlo, del paseo (entre la Cala del Moral y el Rincón de la Victoria, exactamente). Al llegar al final, estuvimos mirando cómo continuar por carretera. Nos dimos la vuelta y rumbo a casa de nuevo. Habrán sido casi 40 kilómetros, más o menos.

Hoy no hemos tenido problemas con el tráfico ni nada, cosa que no suele ser demasiado habitual porque los conductores se creen los dueños de la carretera. Por el paseo marítimo, como ya han terminado las vacaciones, no había casi nadie. Hemos ido bastante tranquilos todo el tiempo. Eso sí, el calor y el cansancio sí han sido bastante interesantes. Aun así, esta tarde volveremos a repetir la experiencia, que ha sido estupenda.

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