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Después de mucho tiempo abandonados, os traigo algunas noticias para abrir boca en este comienzo de mes. Desde principios de junio, estuve dándole vueltas a la idea de participar en el Camp NaNoWriMo de julio. Siento la necesidad y las ganas de escribir porque hace tiempo que no lo hago, pero, no obstante, no venía ninguna idea a mi cabeza como para ponerme a dar rienda suelta a mi vena literaria. Hace casi una semana, cuando casi toda esperanza estaba perdida por la cercanía del comienzo, llegó a mí la visión que me hacía falta para tener algo por lo que comenzar. Está naciendo una historia y sé que el proceso de creación va a ser bastante largo.

Decidida, pues, a participar en este evento literario, me encuentro un poco desubicada, ya que la idea está bastante verde y no sé si conseguiré sacar mucho fruto de ella. No obstante, quiero que me sirva como un primer acercamiento al mundo que quiero construir, que, muy probablemente, será el mismo que utilice para participar en el NaNoWriMo de este año. Voy a ir poco a poco porque no tengo una estructura fijada y cada cosa será más producto de la improvisación que de un proyecto destinado a un fin. Tengo algunas cosas muy claras, por supuesto, pero otras vendrán sobre la marca.

Querría extenderme más, pero parece que hoy no me acompaña la elocuencia. Sin embargo, espero poder traer noticias pronto sobre mi participación en este evento, además de nuevas entradas para el blog, que sé que hacen falta.

Hace ya días que no digo nada del NaNo, pero lo cierto es que algo he progresado al respecto. Aunque son pocas las cosas que tengo todavía, la trama principal está, más o menos, compuesta. Los personajes, el narrador y el punto de vista desde el que se cuenta la historia son cosas que están todavía hilándose.

Hace unos días encontré en la biblioteca un libro que creo que voy a ojear, al menos, antes de que empiece el NaNo. Se trata de un taller de narrativa. Estaba intentando estructurar la historia cuando me quedé un poco en blanco. Tengo a los personajes principales, tengo la trama dividida por capítulos, pero me falta algo muy importante, sobre todo desde el punto de vista de la teoría de la literatura: el narrador. ¿Uno o varios? ¿Está dentro o fuera de la historia? ¿Qué tipo de narrador es? ¿Simple o múltiple? Tantas dudas surgieron al echarle el primer vistazo al libro que decidí parar e informarme antes de continuar.

Quizás sea por deformación profesional, pero el tema del narrador se me presenta casi tanto o más importante que la historia misma. Puede llegar a dar tanto juego que cambiar de un narrador a otro puede hacer que una trama falle o sea un auténtico éxito. Elegirlo debe ser una de las cosas que hagamos con más cuidado a la hora de estructura nuestra narración. El punto de vista desde el que se cuenta y cómo se cuenta es fundamental.

Voy a tomarme unos días con esto, tratando de hacer que todo me encaje y quede exactamente como tengo en mente para que no se me haga muy difícil escribir. Aunque cada vez hay más ganas de NaNo… November is coming soon!

Por cierto, se me olvidaba comentar una cosilla. Ya que estaba por la biblioteca, me acordé de sacar uno de esos libros que acaban marcando… Ni más ni menos que los maravillosos Cuentos de imaginación y misterio de Edgar Allan y, aprovechando el 165º aniversario de su muerte, quiero dejaros uno de esos cuentos en formato sonoro. ¡Disfrutadlo!

No sé si a alguno de vosotros os ha pasado, pero a mí me inquieta bastante el tema de la organización. Soy un poco obsesiva en ese aspecto y suelo tener todo apuntado en una agenda… Hace poco, pensando en las entradas del blog, en las ideas que tengo para los próximos artículos -pendientes por una u otra cosa-, me di cuenta de que necesito tener una visión más globalizada de lo que estoy haciendo. Pensando, pensando y volviendo a pensar, me puse a buscar un planning mensual (la típica hoja con todo el mes que cada día es un cuadradito). Quería una plantilla o modelo que me sirviera para el mes que a mí me diera la gana, pero que fuera bonita. Me costó dios y ayuda, pero encontré uno que me gustaba.

Total, ¿a qué viene esto? Pues a que el NaNo está muy cerquita y me gusta ver si voy a poder sacar huecos para escribir, si voy a tener la posibilidad de hacerlo con calma o si me va a sobrar tiempo. El año pasado ya hice algo parecido. En una hoja tenía impreso el mes de noviembre y cuántas palabras tenía que hacer cada día para llegar al 30 de noviembre con las 50 mil palabras escritas. Me fue regular, porque había días que no escribía nada y otros que escribía cinco o seis mil palabras. El resultado final fue de unas 32 mil palabras, una historia sin rumbo y una sequía contundente después de aquello. Viendo el producto terminado de la ecuación NaNoWriMo (50 mil palabras en 30 días = lo que acabo de decir), se podría pensar que no querría volver a ver el NaNo ni en pintura, pero me ocurre todo lo contrario. Tengo tantas ganas de empezar que ni siquiera sé qué historia escoger. Cierto es que tampoco he tenido tiempo para desempolvar los papeles y las notas que tengo por ahí, pero no me importa demasiado qué historia sea, solo quiero escribir e ir creando ese mundo que siempre acaba saliendo.

Como la organización es algo importante en un reto así, quiero tomarme mi tiempo para estructurar un poco la historia y tener clara la idea que quiero plasmar en el NaNo. Está muy bien improvisar, pero no puedes improvisar cuando sabes que tienes un límite (50 mil palabras y 30 días). Esto no quiere decir que me vaya a parar ahí, pero sí es cierto que quiero terminar el NaNo, es decir, quiero llegar, como mínimo, a las 50 mil palabras que me piden. Luego, si la historia me lo pide, si los personajes lo gritan y si mi musa también lo hace, continuaré la historia.

Todavía falta más de mes y medio para comenzar el reto, pero ya lo hemos aceptado y nos estamos preparando para él. Ya queda menos…
No soporta Object

Hola de nuevo, mis queridos guerreros.

Hace unos días estuve leyendo el blog de una amiga y comentaba algo acerca de una sequía literaria que ha pasado durante el mes de agosto por diferentes motivos. Comentaba que tenía ganas de escribir y que no estaba segura de si participaría en el NaNoWriMo por los estudios, pero que, aun así, sentía la necesidad de hacer brotar de su pluma una gran cantidad de palabras. Pensando en esto, en las ganas de escribir, en el NaNo y en la inmensa sequía que me asola desde hace ya unos 8 o 9 meses, tengo ganas de preparar una de esas historias que están olvidadas en el cajón del escritorio y escribirla durante el NaNo, para volver a empaparme de la maravillosa sensación que me da crear un mundo propio.

Pero parece que siempre hay excusas para no moverse. Parece que siempre hay algo mayor y más absorbente que no me deja seguir con ese camino, que no me deja avanzar. Estoy estancada en un punto del que no consigo salir. Hace tiempo que no me pongo a escribir con ganas, con ilusión. Cuando escribo alguna cosa, apenas es un trazo en un papel que no llegará a ningún sitio. Quisiera volver a mi antiguo hábiNaNoWriMo2014to de producción. Aunque sean un par de relatos cortos a la semana, pero, al menos, eso me serviría para arrancarme con algún otro proyecto.

No quiero seguir lamentando eso, porque soy yo misma quien lo ha terminado provocando. No puedo mirar hacia otro lado y echarle la culpa a los estudios, al ejercicio o a cualquier otra cosa que esté a mi alrededor y consiga captar mi atención. Si no escribo es porque no quiero, porque tiempo tengo de sobra y la imaginación es una fuente inagotable de imágenes. Si no escribo es porque me da miedo el papel en blanco, porque hace demasiado tiempo que no me enfrento a él. Si no escribo es porque es más fácil poner excusas que teclear. Si no escribo…

Pero septiembre está para empezar de nuevo, para hacer borrón y cuenta nueva, para desempolvar los viejos personajes olvidados en el cajón. Porque ya es hora de romper con esa monotonía, con esa falta de ganas, con esa sequía. Porque todos necesitamos un empujón y yo ya he recibido el mío. Próxima parada:

NaNoWriMo

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