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Como a todos, de vez en cuando, a mi chico y a mí nos gusta salir a comer o cenar fuera de casa. Aunque solemos ser recurrentes con los sitios que nos gustan, también probamos cosas nuevas. Hace unos meses fuimos a un buffet asiático situado en un punto clave de Málaga, muy cerca de la catedral. Alrededor hay varios hoteles y la playa de la Malagueta está a pocos minutos. Es un restaurante que siempre tiene gente, da igual que sea muy tarde o muy temprano.

La comida

Cuando vamos a un buffet, sabemos que la calidad de los alimentos no va a ser la mejor, pero, al menos, al ser un sitio concurrido, sabemos que no nos va a tocar la comida del día anterior. En otras palabras, la rotación de los productos es grande y son siempre alimentos frescos.

No obstante, esto no significa que la comida esté buena. Además de ser escaso (una docena de platos congelados precocinados donde la fritanga -croquetas, alitas de pollo, tortitas con gambas, etc.- era la estrella), no tenía demasiada buena pinta. Los típicos filetes empanados estaban ya cortados y parecían llevar allí medio siglo. Tenían, a medio cortar, una especie de solomillo casi crudo. Y el resto de cosas eran igual de apetecibles. Los alimentos para wok y plancha estaban más secos que frescos. Por poner un ejemplo: al ver la col cortada, sin agua, sin ningún tipo de líquido para conservarla, decidí que no iba a tomar nada de aquello. Mi chico hizo una reseña sobre ello en su página, a la cual os remito, ya que no puedo dar mi opinión.

La sección de ensaladas tampoco se salvaba. Había una ensaladilla rusa sin probar (estaba entera y eso es raro), unos huevos rellenos cubiertos de mayonesa (a saber qué mayonesa) y cuatro cosillas más con mal aspecto. También había una fuente llena de profiteroles de nata y una bandeja de ¿flan? Digo yo que sería flan, pero con un aspecto algo desagradable. Siguiendo a esta sección, había un hueco en el que tenían las botellas de sirope: limón, fresa, chocolate crujiente, menta, caramelo y nata montada en spray.  Yo no me puedo resistir al sirope de menta y me serví unos profiteroles con chocolate y menta. Mi acompañante tuvo más suerte que yo porque los dos profiteroles que me tocaron estaban helados…

¡Y qué puedo decir de la fruta! Unos trozos de sandía y una bandeja de cerezas era lo más apetitoo que allí había. Al lado, en una cámara frigorífica, que más parecía una forja de hierro frío, había tarta, la típica San Marcos (yema, bizcocho y nata) más dura que una piedra, acompañada de vasitos de helado ultracongelados, unos helados tipo bombón o almendrado (dependiendo del modelo) y unos conos de chocolate y vainilla. Esa era su amplia gama de postres.

Una vez dicho esto, mi opinión acerca de este restaurante no es demasiado buena. Los platos precocinados y congelados no eran nada bueno. El sushi, que no he mencionado, pero que también tenían, estaba algo insípido y eso que tomé del de salmón, que suele tener algo de sabor, pero ese arroz parecía el más simple de los arroces blancos, sin el toque característico del vinagre. Los postres… Yo, lo confieso, soy la nena de los postres y solo tomé un par de profiteroles, un helado almendrado y un cono. Eso, para mi media de postres en buffet, es irrisorio…

La bebida

Nosotros somos fans de la Coca-Cola Zero y es lo que pedimos siempre fuera de casa. Aunque pensábamos que sería la típica botella de 200ml, nos pusieron la de 350ml. Eso sí, nos cobraron más de tres euros por cada una.

El servicio

Nos atendió un camarero chino, no demasiado agradable, sinceramente. Hablaba en un tono extremadamente bajo. Te quitaban los platos casi de las manos. Mi pareja se quedó sin plato, sin servilleta y creo que hasta sin cubiertos. Al pedir la cuenta, fui a por dos conos, uno para él y otro para mí, para tomárnoslos mientras dábamos un paseo después. El camarero nos dijo que eran para comerlos allí. Nos pareció un mal gesto por su parte. Si me quisiera llevar el helado a mi casa, voy a un supermercado y me compro una caja, no me llevo dos conos…

Relación calidad-precio

En total, la broma nos salió por casi 31 euros: 12 euros de cada buffet y algo más de 3 euros por cada bebida. Esa comida no valía eso, ni mucho menos. Era todo de mala calidad y un precio altísimo para el público. Se aprovechan de la buena localización del local.

Conclusión final

Como conclusión final, no os recomiendo este restaurante. Si tenéis un presupuesto de 30 euros y estáis en el centro de Málaga, es preferible ir al Pura Gula (calle Álamos) -buffet libre de pizza-, en lugar de ir a este buffet de calidad ínfima y trato desagradable.

Pura Gula Centro es un restaurante italiano que ofrece buffet libre de pizza, pasta y ensalada en pleno centro de Málaga. Su ubicación privilegiada (Calle Álamos, 22), muy cerca de la Plaza de la Merced y del Teatro Cervantes, le confiere una buena cierta fama en el entorno. Las opiniones en Tripadvisor son diversas y más de uno confunde el restaurante situado en la Ciudad de la Justicia con el del centro.

El local

Es un sitio agradable, decorado con vinilos negros y naranjas. Las mesas, de diferentes tamaños, están colocadas por todo el local con un orden y espacio para permitirle al camarero su fácil desplazamiento por la sala. Al fondo se encuentra la barra y el buffet de pasta y ensalada, todo bastante organizado. La cocina está cerca de la barra, para que el camarero pueda servir las pizzas en cuanto están listas. Además, hay una ventana por la que se puede ver cómo hacen la comida. Siempre tiene música y, algunas veces, ponen la televisión, sobre todo si se trata de algún evento deportivo relevante.

El servicio

Los camareros son muy simpáticos. Todos te preguntan si necesitas alguna cosa, te despejan la mesa cuando has terminado con los cuencos de pasta o ensalada, te traen la bebida rápido, les puedes pedir la pizza que quieras y siempre tienen una sonrisa cuando te sirven. Si vais más de una vez, enseguida se quedan con las pizzas que más os gustan. A mi nene y a mí ya nos tienen más que fichados y nos sacan siempre las pizzas que nos encantan. Es una maravilla.

La comida

La comida es… sublime. El buffet de ensalada tiene una gran variedad de ingredientes para que tú te hagas la ensalada como quieras. Suelen tener ensalada de pimientos rojos (asados, deliciosos), cuscús con pasas y cebolla caramelizada y gran variedad de salsas. En el buffet de pasta podemos encontrar diversos tipos, como macarrones, pajaritas, espaguetis y, la estrella, para mí, gnocchis (ñoquis, una pasta hecha a base de patata). Para acompañar, tienen diferentes salsas, como carbonara, boloñesa, cuatro quesos, parmesana…

Y, pasando al plato fuerte, vamos con las pizzas. Si no habéis estado, os explico el sistema que utilizan. El camarero, en primer lugar, te ofrece la pizza pan de ajo, como te suele ofrecer en un restaurante italiano, pero con la peculiaridad de que es una porción de pizza. Después, va pasando con diferentes pizzas, de la que te ofrece porciones. La variedad de pizzas es considerable. Son alrededor de 40 tipos diferentes. Cuentan, además, con pizzas vegetarianas, lo que hace que puedas acudir con cualquier persona al local. Una vez que ya terminas de comer, te ofrecen los postres, que son pizzas dulces, que están también deliciosas.

Hay que decir que las pizzas son estupendas. Tienen la masa bastante finita y se nota que los ingredientes son frescos. Una pizza como la showarma, que contiene tomate, queso, showarma, tomate natural, pimiento, cebolla, salsa yogur, es fácil detectar si los ingredientes son frescos o no. Si os digo que es de mis favoritas, creo que la cosa está bastante clara.

Además, también tienes la opción de pedir pizzas, ensalada o pasta para llevar a un precio razonable y con algunas ofertas, e, incluso,  reservar mesa para celebrar eventos especiales.

Relación calidad – precio

En total, te puede salir el buffet para dos personas, con dos bebidas, por unos 20-25 euros, dependiendo de si es o no fin de semana. Está bastante bien de precio teniendo en cuenta que comes hasta hartarte y la comida es muy buena. Vamos, ya os digo que nosotros somos habituales de allí. Hace meses que vamos casi cada fin de semana a celebrar allí nuestra comida trampa.

KFC Málaga es el nuevo restaurante de la franquicia en la capital andaluza. Situado cerca de la Universidad de Málaga, hablamos de un restaurante de comida rápida, pensado para toda la familia y a un precio razonable para los universitarios.

El local

Un establecimiento de comida rápida suele ser similar a otros. Este no es diferente. Las mesas y las sillas podemos encontrarlas por todas partes, siempre ordenadas. Cuenta con una serie de muros y cristales por el local para dar intimidad a los comensales. El local está climatizado, por lo que no pasarás calor ni frío. Un sitio más de comida rápida.

El servicio

Ni bueno ni malo, simplemente es servicio. Te atienden rápido si no hay mucha gente, pero pueden llegar a formarse colas enormes que saturan a los trabajadores. Abajo pongo una foto como ejemplo, a poco más de la una del mediodía,

La comida

La comida es… La comida es tremenda. Las raciones de pollo empanado son enormes. Mi novio y yo pedimos un menú para tres pensando que sería más pequeño y casi nos da algo… La calidad del pollo no la vamos a saber, porque está empanado y tiene multitud de especias, pero está riquísimo. Las piezas, aunque son grandes, están bien cocinadas y, a pesar de que son fritas, no desprenden demasiada grasa. Además, cada menú viene con un acompañante (puré de patatas, ensalada o patatas fritas) y bebida, que puedes rellenar siempre que quieras.

Relación calidad – precio

La cantidad de comida y el precio de la misma están muy bien compensados. Un menú de tres personas es realmente para tres personas, es decir, son menús para que comidas bien y te quedes satisfecho. Nosotros pedimos un menú para tres, como digo, y nos salió por unos 20 euros, algo menos de lo que solemos gastar en una salida.

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