La técnica Pomodoro

Hace ya un par de semanas, quizás un poco más, estuve buscando técnicas para aumentar la productividad, ya que veía que nada me servía y no conseguía concentrarme lo más mínimo. Navegando por la red encuentras una cantidad de cosas ingente, lo que te lleva a estar más desubicado, si cabe. Pero, en el mar de la desinformación, encontré una técnica que he estado poniendo en práctica y que me ha servido para estudiar mejor: la técnica Pomodoro.

En qué consiste

Pomodoro es tomate en italiano. Esta técnica se llama así porque su creador, Francesco Cirillo, usaba un temporizador de cocina con forma de tomate para contar el tiempo. Se basa, fundamentalmente, en mantener la concentración en una tarea durante 25 minutos seguidos (llamados, estos períodos, pomodoros). Después de cada pomodoro, hay un descanso, que puede variar entre 3 y 5 minutos. Una vez completados 4 pomodoros (100 minutos), se hace un descanso más largo (de 15 a 20 minutos). En el transcurso del pomodoro, nada puede distraernos: ni móvil, ni redes sociales, ni gente indiscreta. Durante esos 25 minutos tenemos que estar concentrados en nuestra tarea.

Podemos dividir las tareas en más o menos pomodoros, dependiendo de lo larga o el esfuerzo que nos vaya a suponer. Por ejemplo, esto es muy útil para estudiantes que quieren organizar mejor su tiempo. Si sabes que tardas unos veinte o veinticinco minutos en estudiar cierto apartado del tema, ya tienes un pomodoro. Si el tema tiene cinco apartados, ya sabes los pomodoros que necesitas. Es una muy buena forma de controlar y disponer mejor del tiempo de estudio. También, si tenemos pequeñas tareas, podemos agruparlas en pomodoros. La técnica está ahí, la imaginación es la que dicta cómo nos viene mejor usarla.

Cómo empezar

Lo primero que necesitamos es tener tareas pendientes. Un vez que tenemos hecha la lista de tareas, nos disponemos a dividirlas en pomodoros. Si no estamos seguros del tiempo que nos va a llevar hacerla, podemos poner en marca el cronómetro y llevar a cabo la tarea. Al final haremos el recuento de pomodoros y observaremos el tiempo que le hemos dedicado. Antes de comenzar con el pomodoro, hay que alejar todas las distracciones: nada de móvil ni redes sociales. La tarea es lo único importante cuando el cronómetro se pone en marcha.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Para contabilizar el tiempo, podemos usar un temporizador de cocina, la alarma del móvil o diferentes aplicaciones, ya sean web, para Android o cualquier otro sistema operativo. Yo uso TeamViz para Windows 8. Te permite crear diferentes carpetas y tareas, así como anotar las interrupciones que has tenido a lo largo del pomodoro y tareas inesperadas que han surgido durante el mismo. Hay muchísimas aplicaciones para iOS y Android. Con poner pomodoro en la tienda correspondiente, encontraremos cosas interesantes. Y si no queremos instalar nada, hay aplicaciones web como Marinara Timer o Moosti, que tiene una función para Chrome. Y si nada de esto nos gusta porque sigue distrayéndonos, lo mejor es coger una libreta e ir apuntando las cosas. ¡Nada como el método tradicional!

Objeciones y detractores

Como todo en este mundo, esta técnica también tiene sus contras. Uno de los inconvenientes más problemáticos es el uso de esta técnica en un ambiente de trabajo no aislado. Yo, que estudio en casa, no tengo demasiado problema para poder hacerme cuatro pomodoros sin interrupción alguna, pero mi novio, por ejemplo, no puede hacer lo mismo en la oficina, ya que tiene interrupciones constantes de sus compañeros y su jefe. Por lo tanto, se requiere un entorno en el que sepamos que no vamos a ser interrumpidos, cosa que es difícil en algunas ocasiones.

Otro contra es, precisamente, el aislamiento que provoca la técnica. Fomenta, parece, el individualismo excesivo al ser una técnica de trabajo en la que la persona en cuestión se concentra en una tarea y debe olvidar que hay algo más fuera de ello en esos 25 minutos. No obstante, existe la opción de los “pomodoros de a pares”, en los que dos personas trabajan a la vez en una misma tarea.

Más inconvenientes, podemos decir que es demasiado inflexible, debido a que partimos de un estándar de 25 minutos de duración del pomodoro, que pueden ser insuficientes para realizar una tarea laboriosa. Además, si se trata de una tarea mental, nos costará volver a iniciarla después del pequeño descanso. Y si cambiamos de tarea, ese descanso nos parece, más si cabe, minúsculo.

Si miráis por la web, encontraréis opiniones de todo tipo. Ya depende de cada uno el aplicar o no la técnica y comprobar si le funciona.

Opinión personal

Decía al principio que llevo unas tres semanas, aproximadamente, usando esta técnica. La empleo, sobre todo, para las horas de estudio. Y no puedo quejarme, ya que el viernes iba con adelanto, incluso. A mí me sirve por la razón que pongo antes: mi entorno de estudio está prácticamente aislado y, salvo excepciones, no tengo interrupción alguna durante el pomodoro.

En cuanto a los “pomodoros de a pares”, he hecho la prueba con mi pareja alguna que otra tarde y también nos ha ido genial. Nos sincronizamos para comenzar y terminar juntos y poder hablar del tema durante los descansos.

Es cierto que es algo inflexible, pero la flexibilidad la podemos incluir nosotros en cualquier momento. Es tan sencillo como coger el temporizador y cambiarlo. Las normas están para romperlas y aquí no es una excepción.

Comentarios

    1. A mí me está viniendo genial. Me pongo algo de música, le doy a la cuenta atrás y listo. Se me pasan las mañanas que da gusto y rentabilizo bastante más el tiempo. El tema de los descansos es importante, no olvides hacerlos. Cinco minutos te parecerán poca cosa cuando lleves unos cuantos pomodoros. Ya me contarás.

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