Lienzo en blanco,  Textos

A ciegas

La luz me cegó, dejándome a merced de mi atacante. Oía el silbido de la hoja de la espada rasgando el aire. Mi vida pendía de un filo hilo llamado fortuna. Solo si mis compañeros conseguían llegar a tiempo, escaparía de una muerte segura. Cerré los ojos esperando oír el sonido sordo del cuerpo del gigante cayendo a mis pies. Confiaba ciegamente, y más ahora, en que mi querida arquero Amira fuera tan certera como el rayo de Zeus. Uno, dos, tres… Respiré. Uno, dos, tres… La armadura del paladín se oía en el pasillo. Algo rompió el silencio tenso que se había creado en la sala. Una flecha, dos flechas, tres y cuatro flechas se incrustaron en el cuerpo del gigante, que se precipitó contra el suelo. Mi sensación de alivio fue inmensa. Miré a mis compañeros, a mi líder, y sentí la alegría de volver a ver a mi familia después de uno de los mayores tormentos de mi existencia.

Soy escritora. Siempre me ha gustado la literatura, desde que era muy pequeña. También, desde hace algunos años, me gusta el deporte. Soy aficionada a la música y al cine. Aquí os cuento un pequeño fragmento de mi vida que quiero compartir con el mundo.

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