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A pesar de que estoy hecha polvo (me duele todo el cuerpo), sé que merece la pena esto de correr. Aunque ahora haya dolores, en un futuro tendré la opción de poder comerme algo que me encante sin sentir el más mínimo remordimiento. Cada día que entreno es un día más que gano la batalla a mis malos hábitos. Cada día que sigo corriendo es un día menos hacia mi vida sana. Estoy muy contenta con los resultados de hoy (40 minutos corriendo sin parar). Aunque no tengo el kilometraje (se me olvidó activar el GPS en el móvil TT_TT), estoy bastante segura de que han sido más o menos los kilómetros de ayer (algo más de cuatro). Mi ritmo es lento, pero lo que cuenta es que estoy consiguiendo mantenerme corriendo bastante tiempo. Por ahora, eso me llena y me motiva para seguir adelante. Es un camino duro, pero la recompensa se observa cada día.

Respecto a la comida, no me está costando demasiado llevar la dieta, al menos hoy. No siento ansiedad ni ganas de comer. Tengo más ganas de descansar por el dolor de músculos que ganas de comer. Quiero pensar que es algo bueno, así que aprovecharemos esto.

Dieta

  • Desayuno
    • Café con leche
    • Bizcocho de manzana y canela
    • Té verde con soja
  • Tentempié
    • Té negro de regaliz y fresas con leche
    • Mini-tableta de chocolate negro
  • Pre-entrenamiento
    • Sándwich de pan Thins con dos lonchas de pavo y una de queso havarti light
  • Comida
    • Moussaka versión light (berenjenas, carne picada de pollo, tomate, besamel ligera y queso)
  • Cena
    • Pimientos asados con una lata de atún al natural
    • Fresas con leche

Actividad física

Estos días han sido algo convulsos. Entre que mi novio ha estado algo malillo y diversos imprevistos más, aparte del día trampa, hemos hecho poco ejercicio y he comido algo regular. No obstante, eso no quiere decir que lo abandone, pues todo lo contario: estoy muy motivada y con ganas de seguir avanzando.

Hoy termino mi noveno día de mis #100healthydays con muchas ganas porque he salido a correr y, sorpresa, he conseguido hacerme casi cuatro kilómetros seguidos. ¡Cuatro kilómetros en mi primera salida en serio! Estoy muy, muy contenta porque esperaba no ser capaz de hacer más de un par de minutos seguidos. En total, entre ida y vuelta andando, más el tiempo corriendo, me han salido 95 minutos y más de 800kcal, ya que el ritmo cardíaco era elevado. En fin, no puedo ocultar la emoción que siento al ver tal logro. Espero seguir manteniendo esto en el tiempo, pues creo que me ayudará mucho a sentirme motivada, a bajar de peso y a meter el deporte en mi rutina diaria. Os dejo lo que he comido hoy y la fotito de instagram, además del ejercicio.

Dieta

  • Desayunodía9
    • Café con leche
    • Tres magdalenas de avena y yogur con topping de fresa y queso quark
    • Té verde con limón
  • Comida
    • Ensalada de escarola, canónigos, pepinillos, cebolla, alcaparras y atún.
    • Tortilla de pisto
  • Merienda
    • Dos tortitas de arroz con chocolate
    • Té negro de regaliz y fresas con leche
  • Cena
    • Ensalada de escarola, canónigos, piña, tomate y pollo asado con salsa yogur

Ejercicio

  • Andar-correr-andar: 95 minutos
  • 18067 pasos (Fitbit)

Para ser el primer día lo hemos resuelto bastante bien. Estoy agotada, no puedo con mi cuerpo, pero tengo la satisfacción de haber hecho todo lo que he podido.

El desayuno fueron tres galletas de avena de las que hice ayer, junto con un café con leche (total, 189kcal). De media mañana y comida pre-entreno, tocó un sándwich vegetal con pechuga de pavo y una loncha de havarti ligh, un tazón de fresas con leche, medio tomate picado y un té verde con limón (total, 227kcal). Para almorzar, después del gimnasio, una  deliciosa y nutritiva crema de calabacín, un par de filetes de pechuga de pollo y mis omnipresentes fresas con leche (total, 332kcal). Por último, para culminar un gran día, berenjenas rellenas, un puñado de uvas y fresas  con leche otra vez (total, 320kcal). Nos han salido unas 1068kcal para terminar la dieta de hoy. Bastante bajitas, pero no quiero echar más comida al estómago a estas horas.

En cuanto al deporte, han sido casi 25 mil pasos entre un paseo que me di con mi suegra para comprar ropita esta mañana, cuarenta minutos de cinta al 6% de pendiente y 5.5km/h y otros 20 minutos de caminar-correr. Me salen, entre todo (contando TODA LA ACTIVIDAD DEL DÍA), más de 1200kcal por el Fitbit. Creo que no está nada mal. No me extraña que esté echa polvo…

Mi estado de ánimo es bastante bueno. Creo que este es el camino que hay que seguir para conseguir lo que quiero: un cuerpo fitness, saludable y fuerte.

Tras un mes sin pasarme por aquí (mis disculpas), vuelvo de nuevo con ciertos retos y cosas que contar.

El mes de marzo y los primeros días de abril han sido difíciles y algo caóticos. Cambios de horarios, de hábitos, de rutinas, de tiempo, de… demasiadas cosas a las que mi cuerpo no está acostumbrado y que todavía está tratando de adaptarse. Sin ir más lejos, el cambio de hora junto con la semana santa han hecho que mi sueño se haya vuelto completamente loco y padezco algo de insomnio. Si al menos fuera productivo, intentaría mirar al mal tiempo con buena cara, pero pasarme tres o cuatro horas dando vueltas en la cama no es nada divertido. Así que, así estamos, que duermo poco, a deshora y con una calidad pésima. Ahora mismo estoy muriéndome de sueño después de haber dormido ayer cuando no debía y tener unas cuatro horas y media de descanso en el cuerpo. Espero con todas mis fuerzas que se me regule esto pronto y pueda dormir mejor, porque me va a dar algo…

Otra de las cosas que ha cambiado en estos días ha sido el tema de la dieta y el ejercicio. ¡Cambia tantas veces! Mi novio y yo terminamos con el reto que teníamos entre manos en febrero y, hastiados por el ritmo que llevábamos, decidimos tomarnos unos días de descanso de la dieta. ¿Resultado? Que la semana se convirtió en casi un mes, que hemos comido de pena, no hemos hecho ejercicio y tengo un par de kilos más para recordarme que no he hecho las cosas bien. ¿Hemos aprendido algo? Que si te pasas, lo pagas y que merece más llevar un estilo de vida saludable que darse a la locura por la comida. Acabamos aborreciendo , en parte, la comida basura y necesitábamos volver  la rutina de la comida sana y el ejercicio habitual. Comer algo que te gusta, que sea considerado comida poco saludable, no importa si se hace de vez en cuando, pero llevarlo como estilo de vida es un grandísimo error. Es mejor dosificar esos pequeños o grandes caprichos a momentos que realmente lo merezcan.

Uno de los motivos por los que tengo el cuerpo todavía algo alborotado es el cambio de horarios, y no me refiero nuevamente a la hora. Antes, solíamos ir al gimnasio por la tarde, después de comer, alrededor de las cuatro y media, o después de una siesta, sobre las seis y media o las siete. Esto hacía que nuestros días giraran entorno al trabajo/estudio, comida y deporte. No había un hueco para el divertimento, el esparcimiento, la relajación, el ocio en sí. ¿Qué pasa cuando no tienes un momento de satisfacción al día? Que te estresas, te agobias, te agotas. Viendo que esto no nos iba demasiado bien, a principios de marzo decidimos ir al gimnasio cuando mi pareja sale del trabajo, a las tres de la tarde. Teniendo en cuenta que nos levantamos a las seis de la mañana, había que repartir más comida a lo largo de las horas previas al almuerzo o comida fuerte del día, que se desplazaba, de esta manera, hasta las cinco y media de la tarde. Es decir, tenemos casi doce horas entre que nos levantamos y nos sentamos a la mesa. Es un horario tipo británico (a mí me recuerda a mi estancia en Irlanda, donde comía a esa hora y tomaba un tentempié algo más copioso que la media mañana a la una o las dos del mediodía). Cambiar algo tan arraigado en nuestra idiosincrasia española como es la comida a las tres de la tarde, el cuerpo tarda bastante en asimilarlo. ¿Qué puedo decir? Todavía estoy tratando de adaptarme a este nuevo horario. He tenido que cambiar la merienda por otra comida sobre la una o una y media del mediodía para poder retrasar el almuerzo hasta la llegada del gimnasio sobre las cinco y media de la tarde. Pero me compensa. De esta forma, yendo al gimnasio sobre las dos y media (para poder hacer una hora de cardio o 30-40 minutos de cardio y unos 20 minutos de pesas), tengo el resto de la tarde completamente libre (de entre las seis de la tarde hasta las nueve y media o diez). Ahora puedo dedicarle tiempo a cosas que me gustan y tengo aparcadas (y que lo están porque me estoy todavía acostumbrando a esto, claro).

La Semana Santa ha hecho estragos en mi línea y en mi sueño. ¡Qué desbarajuste más grande! Vivir en el centro de Málaga es algo… complicado. Tienes las cosas cerca, no tardas nada en llegar a la playa, pero no hay manera de descansar. Cuando no son los borrachos de las discotecas que hay cerca, son los diversos y múltiples ruidos que pueda haber. Y uno de los mayores eventos (y el más ruidoso con diferencia) es la Semana Santa, con sus innumerables procesiones pasando bajo mi ventana… Ha habido días que no nos hemos podido ir a dormir hasta las tres y pico de la madrugada. Y, bueno, si luego puedes dormir por el día, tal que mal, se sobrelleva, pero no… A las once o las doce de la mañana ya tienes al gentío en la calle, yendo o viniendo, tomando cañas y haciendo mucho ruido. Todavía me estoy recuperando de eso…

Resumiendo, aún me estoy adaptando a mi nueva rutina (que no quiero que sea rutina, porque, como bien dice mi nene, la rutina mata personas) y me está costando bastante mantener un nivel de actividad, tanto física como mental, normal algo más de lo que me gustaría. No obstante, y pese a los inconvenientes que hayan y puedan surgir, voy a continuar con ellos hasta que mi hábito de ir al gimnasio a la hora de comer sea un hecho lo más sólido posible. Me gusta tener tiempo para mí, para hacer lo que me gusta y para poder disfrutar de la vida. ¿Qué más puedo decir? ¡Que tengo nuevo reto! Pero eso os lo explicaré en alguna de las pestañitas de arriba, donde podréis ir viendo el progreso.

Como tanto tiempo llevo anunciando, ahora el tema del triatlón. Voy a ir por partes, para que nadie se asuste y tengamos unos conocimientos básicos de este fantástico deporte.

¿Qué es el triatlón?
Según la RAE: 1. m. Conjunto de tres pruebas olímpicas que consisten en 1500 m a nado, 10 km de carrera a pie y 40 km de ciclismo en carretera. (Copiado tal cual)
Según Wikipedia: El triatlón es un deporte individual y de resistencia, que reúne tres disciplinas deportivas: natación, ciclismo y carrera a pie.
Está claro que, en mi opinión, estoy más conforme con esta definición. El triatlón de la RAE solo encaja para una de las distancias o modalidad del triatlón, stricto sensu.

¿Qué distancias hay en el triatlón?
Como en todos los deportes, hay diferentes modalidades, distancias o categorías, como queráis llamarlo. Los más importantes son:

Supersprint: es la prueba más corta (después de los triatlones para novatos de Australia). Consiste en 400 m a nado, un segmento de ciclismo de 10 km y 2,5 km de carrera a pie.

Sprint: 750 m a nado, 20 km en bicicleta y 5 km de carrera a pie. En ocasiones, el segmento de natación puede variar de distancia, siendo frecuente, también, una prueba de 500 m.

Olímpico (también llamado de corta distancia): 1500m a nado, 40km en bicicleta y 10 km de carrera a pie. Es la distancia que participa en los Juegos Olímpicos.

Media distancia (también llamado medio Ironman y 70.3 por ser la distancia recorrida por los participantes en millas): 1,9 km a nado, 90 km en bicicleta y 21,09 km a pie (media maratón).

Larga distancia (Ironman): 3,8 km a nado, 180 km en bicicleta y 42,195 km a pie (maratón).

Las distancias entre cada una de las modalidades suele ser el doble de la anterior.
El Ironman está considerado como una de las pruebas más exigentes que existe.

Las distancias cortas (supersprint, sprint y olímpica) son las más asequibles para los triatletas amateurs y aficionados. Aunque, con constancia, entrenamiento y dedicación, hacer, incluso, un Ironman es posible.

¿Por qué el triatlón?
Hay diversos motivos por los que se puede empezar a practicar un deporte como este. Unos se animarán para demostrarse a sí mismos que pueden conseguir llevar a su cuerpo a límites insospechados. Otros escogerán esta disciplina porque quieren buscan diversión. Y otros querrán ponerse en forma, nada más. Los motivos pueden ser tantos y tantos…
La inconfundible mezcla que ofrece el triatlón con tres deportes tan populares, como son la natación, el ciclismo y la carrera pedestre, hace de él uno de los deportes más completos, trabajando actividades de diferente impacto.
¿Por dónde empezar?
En primer lugar, debemos detectar nuestro punto débil.

Si lo tuyo no es la natación, habrá que hacer hincapié en ello. Empieza poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Lo importante no es los metros que consigas hacer, sino el tiempo que puedes estar nadando sin parar. Puedes intentar hacer entrenamiento de intervalos para mejorar la resistencia, es decir, nadar más rápido durante un minuto y más lento durante minuto y medio o dos minutos, según tu capacidad de recuperación. Ve aumentando el tiempo a nado progresivamente mientras disminuyes los descansos o los intervalos más lentos. De esta forma, conseguirás ganar resistencia y podrás nadar durante más tiempo.

Si el problema es la bici, con paciencia y entrenamiento podemos conseguir aguantar más tiempo. El triatlón es un deporte de fondo, por lo que la resistencia es el punto más importante. No importa si haces 20km en 50 minutos o en dos horas, lo importante es que seas capaz de aguantar encima de la bici, al menos, unos cuarenta o cincuenta minutos. Una vez que el cuerpo se acostumbra a esos rodajes, la velocidad se irá incrementando poco a poco.

La carrera pedestre (correr) es lo que más suele desalentar a los principiantes. Hay que empezar muy poco a poco. Os dejo un plan que encontré en el manual que saqué de la biblioteca:

LUNES MIÉRCOLES VIERNES DOMINGO
SEMANA 1 15 x 1 min corriendo / 1 min andando 10 x 90 seg corriendo / 90 seg andando 10 x 2 min corriendo / 1 min andando 6 x 3 min corriendo / 1 ó 2 min andando
MARTES JUEVES SÁBADO
SEMANA 2 5 x 4 min corriendo / 2 min andando 6 x 4 min corriendo / 1 min andando 5 x 5 min corriendo / 1 min andando
LUNES MIÉRCOLES VIERNES DOMINGO
SEMANA 3 4 x 6 min corriendo / 1 min andando 4 x 7 min corriendo / 1 min andando 3 x 8 min corriendo / 1 min andando 3 x 9 min corriendo / 1 min andando
MARTES JUEVES SÁBADO
SEMANA 4 11 min corriendo, 1 min andando, 10 min corriendo, 1 minuto andando, 9 min corriendo 15 min corriendo, 1 min andando, 14 min corriendo 30 min corriendo sin parar

Aunque este es un plan estándar, es posible que no todos los corredores sean capaces de llevarlo a cabo. ¿Qué hacemos si no somos capaces de llevar el ritmo que propone el programa? Podemos hacer cada semana dos veces, es decir, hacer la semana 1 dos semanas seguidas y lo mismo con las demás. Si nos estancamos en alguno de los puntos, podemos optar por otro plan de HIIT. En internet hay multitud de ellos. Simplemente consiste, al igual que en este, en ir aumentando los intervalos de mayor intensidad e ir disminuyendo los de menor intensidad. El cuerpo, poco a poco, se va acostumbrando y consigue llegar a correr los 30 minutos seguidos.

¿Cómo elegir una distancia?
Es fundamental que conozcamos nuestros propios límites para poder prepararnos para una carrera. Si jamás hemos corrido, es imposible que intentemos hacer el plan del Ironman desde el comienzo, pues hay unas recomendaciones previas que nos indican qué debemos ser capaces de hacer para poder realizar cada plan.

Como quiero que este tema esté dirigido a principiantes como yo, pondré tres de diferente intensidad que van desde el nivel de principiante hasta el de categoría olímpica (los colgaré más tarde).

¿Qué es lo más importante a la hora de entrenar el triatlón?
El triatlón es un deporte de fondo. El factor fundamental a tener en cuenta en un triatleta es su resistencia. Esto le dará consistencia en las carreras de largo recorrido y mejores tiempos en las de corta distancia.

A la hora de entrenar, tenemos que tener presente una serie de factores:

– Motivación: Si no existe motivación alguna, entrenar se convertirá, rápidamente, en algo tedioso. El aliciente de una carrera cerca, una nueva marca personal o una recompensa puede ayudar a aumentar el nivel de motivación. Otra manera de motivarse es entrenar con alguien. Si puedes contar con un grupo, club o amigo para entrenar, ya tienes un paso muy grande dado. Hacer deporte acompañado fomenta unas buenas relaciones y aporta motivación con pequeñas rivalidades, siempre que estas sean sanas.

– Ser constante: La constancia es fundamental. Como hemos dicho, la resistencia es un factor clave para el triatleta y esta solo se consigue a través del trabajo constante. Los resultados se acaban viendo aunque tarde un poco. Constancia y perseverancia son dos herramientas dentro del entrenamiento que debemos cuidar tanto como la motivación.

– Llevar un diario de entrenamiento: Es una de las herramientas que más favorecen a la motivación del deportista. Apuntar el tiempo y la distancia en una sesión de entrenamiento, qué tiempo hacía en ese momento, cómo te sentías antes y después del entreno o cualquier dato que resulte relevante hará que, al echar un vistazo atrás, encuentres fallos en el entrenamiento que te ayuden a mejorar, sepas si has sobreentrenado, hayas batido tus marcas o ver el tiempo máximo que has estado, por ejemplo, corriendo. Aquí tienes un diario de entrenamiento muy completo. Siempre puedes usar otro más sencillo. Coger un cuaderno y apuntar los datos antes mencionados será más que suficiente.

Ser honesto: Aunque la sesión de entrenamiento sea dura y creas que no puedes hacerlo, inténtalo al menos, siempre y cuando no estés enfermo o lesionado.

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