Organización y productividad,  Valkyria Style

Vence a la procrastinación mediante el compromiso

Muy buenas, mis queridos guerreros. Hace demasiado tiempo que no me paso por estos lares y creo que ha llegado el momento de vencer a la procrastinación. Hoy os voy a hablar de un método que podéis encontrar en muchos sitios, pero que a mí me ha inspirado desde dos vertientes: por un lado, el libro de James Clear, Hábitos atómicos, y, por otro, mi nutricionista. Vamos allá.

Comprométete

Muchas veces intentamos hacer algo y no conseguimos ponernos en marchar o, si lo logramos, no conseguimos mantener el hábito o actividad por más de unos pocos días. ¿Es nuestra falta de voluntad lo que hace que nos dejemos vencer? En muchos casos, eso no es así. Es posible que nuestra falta de constancia venga por diferentes motivos: que tengamos mucho estrés, que llevemos una vida demasiado desordenada, que lo que hacemos nos resulte casi imposible. Hay muchos motivos por los que no estamos logrando nuestros objetivos y no puedo detallarlos todos, pero uno de los más importantes es la falta de compromiso.

 

Muchas veces nos decimos a nosotros mismos frases como «el lunes empiezo la dieta», «la semana que viene empiezo a correr», «a partir de ahora voy a ser más agradecido», «ya no vuelvo a comprar más en X sitio» y llega el lunes y seguimos comiendo mal, la semana siguiente no salimos a comer, al rato nos descubrimos haciendo lo mismo que hacíamos y seguimos comprando en el sitio X. Todas estas frases tienen algo en común: se centran en un futuro, más o menos cercano o lejano, que, cuando llega, no queremos cumplir. La falta de compromiso se muestra de esa manera y, además, se agudiza cuando estas frases nos las quedamos solo para nosotros, sin que nadie se entere, así ocultamos nuestro fracaso. Pero estadísticamente está demostrado que si exponemos esto a lo demás, conseguiremos un mayor compromiso y éxito en lo que nos hemos propuesto. Al hacerlo público, sentimos una obligación para con los demás que nos empuja a actuar. Es una llamada a la acción porque, si no cumplimos con lo que dijimos, perderemos la consideración de aquellas personas que saben lo que queríamos hacer y ya no se fiarán de nuestra palabra en el futuro. Por eso nos vemos obligados a actuar, entre otras cosas. Por eso, una forma de acabar con la procrastinación es comprometerse, no solo con uno mismo, sino con alguien más, para que así, si no realizamos la acción que habíamos acordado con esa persona, tengamos que ofrecerle un motivo por el cual no lo hemos hecho.

 

Os pongo un ejemplo más sencillo. Imaginaos que habéis quedado para ir a evento muy importante de un conocido o familiar al que tenéis en alta estima. Habéis dado vuestra palabra de que estaríais allí, presenciando el gran momento de esa persona, sabiendo que es importante para él. Bien, pues ese día resulta que está lloviendo y hace frío, no os apetece salir de casa. Preferís quedaros en casa viendo una peli, con una mantita y un cubo de palomitas. Llamáis a ese amigo o familiar y le ponéis una burda excusa para no ir a ese evento tan importante. Oís la decepción al otro lado del teléfono o la leéis en la pantalla. Sabéis que le estáis fallando y al final os reconcome la conciencia, pero hace frío y llueve, así que intentáis matar la vocecita de vuestra cabeza con palomitas y un refresco. Eso es falta de compromiso. En cambio, si a pesar del mal tiempo, decidís levantaros del sofá y poneros vuestras mejores galas para compartir un momento tan importante de alguien a quien queréis, eso es compromiso.

Una promesa es una promesa

No sé si a vosotros os pasa, pero a mí me resultan muy curiosos los ideales del siglos pasados o, incluso, de Japón. El honor, ese gran ideal que ha hecho que los samuráis dieran la vida por un señor o que hubiera peleas en los bares, que ha sido el objetivo central de tantas obras de la literatura universal. El honor, aunque ahora no se trata de la misma forma, sigue estando ahí y sigue siendo importante.

Para mí, cumplir una promesa es parte de mi honor, porque entiendo que si no cumplo con mi palabra, se pueden cuestionar el resto de mis decisiones. Y por una promesa y un compromiso estoy escribiendo estas líneas. Le prometí a mi nutricionista que escribiría una entrada a la semana en este blog y, ahora, quiero haceros partícipes a todos vosotros, mis queridos guerreros, de ese mismo compromiso. A partir de esta próxima semana, tendréis un artículo nuevo cada miércoles, para que la mitad de la semana laboral se os haga más amena y veáis mis artículos como un preludio del fin de semana.

Sin más que deciros, espero veros cada miércoles por aquí a todos. 😊

Soy escritora. Siempre me ha gustado la literatura, desde que era muy pequeña. También, desde hace algunos años, me gusta el deporte. Soy aficionada a la música y al cine. Aquí os cuento un pequeño fragmento de mi vida que quiero compartir con el mundo.

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