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Claves para una buena vuelta a la rutina

Muy buenas, mis valientes guerreros. Hoy le damos la bienvenida al mes de septiembre y, con él, a nuestra rutina habitual. Septiembre es el mes de la vuelta al cole, del fin de las vacaciones, tanto de grandes como de pequeños, y es, también, el mes de volver a empezar, el mes de la ilusión por los nuevos propósitos. Si sois de los que os gusta el mes de septiembre y empezáis agenda y objetivos, cuidado, sed realistas. Hoy no quiero hablaros de los propósitos (ya hablaremos de eso en diciembre). Hoy quiero hablaros de la vuelta a la rutina y cómo tomárnosla con calma. ¡Vamos allá!

Poco a poco, un paso cada vez

Como decía más arriba, si sois de los que empezáis el año ahora, y no en enero, debéis tomároslo con calma. Venimos de un periodo vacacional en el que, por norma general, se tiene menos trabajo (incluso, puede que algunos hayáis disfrutado de jornada intensiva y vacaciones), la intensidad de todo es más baja, el calor nos afecta y nos dejamos llevar. No es extraño que hayáis salido más estos últimos meses, que hayáis comido un poco de más y os hayáis tomado una que otra copita extra. Y ahora llega el momento de volver a la moderación, a las jornadas interminables en el trabajo, al estrés y la rutina de siempre. Y, para aumentar la presión, decidimos apuntarnos al gimnasio, hacer la última dieta extrema que hemos visto para perder los cinco kilos que hemos cogido este verano, empezamos a estudiar inglés y alemán, que los germanos vienen pisando fuerte, y, por si fuera poco, también queremos hacer un máster, que hay que reciclarse. Y llega octubre y nos hemos olvidado del gimnasio, comemos lo que encontramos por casa, el inglés y el alemán son dos tipos que aparecen en un chiste y el único máster que vamos a ver es el de Indian Wells. Nos abrumamos con la cantidad de cosas que queremos hacer por intentar hacerlo todo a la vez y no establecer unas buenas pautas para la vuelta a la rutina.

Si queremos tener éxito en nuestro empeño por mejorar, debemos ser conscientes de que el dicho quien mucho aprieta poco abarca es muy representativo de lo que intentamos hacer. Tenemos que empezar poco a poco, paso a paso, siendo conscientes de que tanto nuestro tiempo como nuestra energía son limitados. Debemos elegir unos propósitos que vayan acorde con nuestros pensamientos, con los que tengamos un verdadero compromiso de constancia y disciplina. La mejor forma de averiguar si algo está en consonancia con nuestros pensamientos y creencias es disfrutarlo. Si disfrutamos haciendo yoga, yendo a correr, comiendo una tostada con aguacate, meditando 5 minutos por la mañana, leyendo un libro antes de dormir, escribiendo veinte minutos al día; estamos en consonancia con lo que pensamos. Sin embargo, si vemos esa actividad como algo tedioso, como algo que preferiríamos evitar a toda costa, es que no está muy en consonancia con nuestro pensamiento. Ojo, esto no quiere decir que no nos vaya a suponer un esfuerzo realizar las actividades anteriormente mencionadas, sino que nos costarán un poco menos si de verdad las queremos llevar a cabo. Nada es sencillo y mucho menos cuando salimos de nuestra zona de confort.

Paciencia, constancia y disciplina

Desde mi punto de vista, estos tres conceptos, paciencia, constancia y disciplina, son la clave del éxito. Todo lo que merece la pena, requiere de un esfuerzo. Eso nos exigirá que seamos pacientes, constantes y disciplinados. Las cosas verdaderamente buenas suelen dilatarse en el tiempo. Cada semilla que plantamos hoy es un árbol que dará sus frutos dentro de varios años. ¿Haces ejercicio a diario? Dentro de un año estarás más fuerte, con una salud mejor. ¿Sueles meditar todos los días? Controlarás mucho mejor el estrés cuando llegue la presión. ¿Comes habitualmente demasiado y ya sufres sobrepeso? Es posible que acabes desarrollando algún tipo de enfermedad derivada de la obesidad si no le pones remedio. ¿No te gusta estudiar y llevas años sin reciclarte? Quizás aparezca algo nuevo en tu campo y te veas obligado a conocerlo si no quieres perder tu trabajo.

La paciencia

¡Qué difícil es ser paciente! Yo soy una persona impaciente por naturaleza. Lo quiero todo ya. Y eso me provoca bastante frustración en ciertos aspectos. Seguro que más de uno entiende mi postura. Pero, con el paso del tiempo, he ido desarrollando un poco ese músculo mental que es la paciencia. No es nada sencillo y menos en este mundo tecnológico en el que todo va tan rápido, donde con un click compras un bolso y al día siguiente lo tienes en casa, con otro click ves una peli sin moverte del sofá y con otro par de clicks pides una pizza o una hamburguesa. Estamos tan saturados de estímulos que nos proporcionan placer inmediato que posponer esa recompensa para el futuro nos resulta muy complicado. Pero si queremos ver grandes resultados, no nos queda más remedio que resistir la tentación y seguir trabajando en la dirección que nos hemos marcado.

La constancia

La constancia es una de las mejores virtudes que podemos tener. Nos da seguridad a largo plazo. Si comemos bien y hacemos ejercicio, será más improbable que suframos enfermedades cardiovasculares. Si nos mantenemos actualizados, podremos innovar en nuestro campo. Pero también se puede volver en nuestra contra cuando los hábitos adquiridos y persistentes son nocivos, como comer mal, no estudiar o dedicar demasiado tiempo a las redes sociales. Si queremos que un buen árbol crezca, debemos plantar la semilla correcta.

La disciplina

Uno de los artículos más leídos del blog es acerca de la disciplina, que escribí hace algunos años. Para mí es una cualidad realmente apasionante y que me causa muchísimo interés. La disciplina es la imposición de nuestra parte racional a nuestra parte impulsiva. Es el deber por el deber. Es el hacer eso que ahora mismo no me apetece hacer, pero lo hago porque sé que tengo que hacerlo. Y no es nada sencillo ejercitarla en algunas ocasiones. Aunque la motivación nos puede ayudar en los primeros días de nuestros propósitos, sin la disciplina no llegaremos lejos. La pugna entre el placer y el deber es siempre compleja, pero si nuestras metas son lo suficientemente fuertes, si tenemos un verdadero compromiso con ellas, desarrollaremos la disciplina necesaria para alcanzarlas. Y aunque no es nada sencillo, sabemos que merecerá la pena.

Y vosotros, guerreros, ¿cómo lleváis la vuelta a la rutina? ¿Os habéis propuesto algo diferente?

Soy escritora. Siempre me ha gustado la literatura, desde que era muy pequeña. También, desde hace algunos años, me gusta el deporte. Soy aficionada a la música y al cine. Aquí os cuento un pequeño fragmento de mi vida que quiero compartir con el mundo.

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